Además de una sólida experiencia en materia de reestructuración y reorganización, las situaciones de crisis suelen requerir capacidades o competencias de gestión de las que sólo se dispone parcialmente en la empresa. El CRO asume una verdadera responsabilidad de gestión con plena autoridad. Impulsa la reestructuración, aplica rápidamente las medidas y es el principal punto de contacto para los propietarios y los bancos.